El pádel es un deporte magnífico para divertirse entre amigos. Es la excusa perfecta para hacer una reunión con ellos e incluso formar parte de clubes deportivos o ligas amateur para disfrutar del deporte en toda su plenitud. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, tal y como sucede en cualquier deporte, existe riesgo de lesión y es importante conocer las lesiones más comunes relacionadas a esta práctica que cada vez cuenta con más adeptos.
Los podólogos deportivos en Barcelona están habituados a tratar lesiones en el pie, de ahí que sea necesario tener en cuenta ciertos principios básicos para prevenir riesgos. El pie es una parte muy importante a la hora de desarrollar cualquier deporte porque tiende a ser muy activo, por eso es de vital importancia cuidarlo y mimarlo, pero ¿cómo?
Primer principio a tener en cuenta: calentamiento
Es la primera norma que hay que seguir para evitar posibles daños. El calentamiento es algo que se debe hacer previamente para que no existan lesiones musculares nada más comenzar la actividad. Esto es lógico pues el músculo no está habituado y en esos momentos se encuentra frío, por eso es conveniente prepararlo con un buen calentamiento.
Segundo principio: en busca del mejor calzado
Para garantizar la seguridad del pie hay que llevar el mejor calzado técnico, aquel que cuente con una buena amortiguación y del agarre necesario que hay que tener en pista. Unas zapatillas que sean del todo inadecuadas e incluso un calcetín que esté arrugado o que no sea deportivo y no se adapte bien, puede ser la consecuencia de la aparición de hematomas, ampollas, callos, durezas y daños en las uñas como consecuencia de las presiones y los roces.
La elección de un buen calzado deportivo dependerá en parte de la superficie donde se entrena. De esa forma, cuando la superficie es dura, es conveniente emplear plantillas de descarga o zapatillas con amortiguación para evitar dolores musculares o malformaciones en rodillas, espalda o caderas.
Tercer principio básico: estiramientos
Los estiramientos son una parte fundamental y antes de llevar a cabo un partido o un entrenamiento es de vital importancia hacer una serie completa, estirando los dedos de los pies, el antepié y la planta durante unos segundos. Sin embargo, para poder comprobar lo importante que es este principio, es necesario comprender cómo son los movimientos que se realizan jugando al pádel y las posibles lesiones que pueden producirse en ligamentos, tendones y músculos.
El pádel es diferente al tenis en cuanto a que no requiere esfuerzos extremos de arrancada y frenada, pero sí genera un cansancio muscular generalizado y una gran carga en los gemelos. Esta actividad puede afectar al tendón de Aquiles hasta el punto de producir roturas y desgarros. Las roturas de fibras o desgarros musculares, lesiones conocidas como tendinitis, pueden producirse al realizar movimientos bruscos y rápidos en las articulaciones del pie ante los giros de dirección o los desplazamientos laterales que se llevan a cabo durante el juego.
Dados los apoyos y los numerosos impactos, los jugadores del pádel también son propensos a padecer fascitis plantar, de ahí que sea de gran importancia, no solo el uso del calzado más adecuado y hacer un precalentamiento y un estiramiento previos, sino la utilización de plantillas personalizadas ordenadas por un podólogo tras llevar a cabo un completo estudio de la pisada.
Cuarto principio a seguir: higiene e hidratación
Ni que decir tiene que, tras desempeñar esta actividad, hay que mantener una adecuada higiene, utilizando chanclas en la ducha de las instalaciones comunes para prevenir posibles infecciones causadas por hongos u otras bacterias (papilomas, pie de atleta u hongos en las uñas). Antes y después de realizar cualquier deporte es conveniente hidratar el pie con cremas efectivas para evitar lesiones elementales derivadas de la fricción o roce.