Entre corredores de media y larga distancia es bastante común la aparición de ampollas, de hecho, resulta muy frecuente acudir a consultas de podólogos de atletismo para acabar con el problema, pues resulta tremendamente incómodo y doloroso practicar running con estas leves lesiones formadas en la epidermis.
Qué son las ampollas y cómo se producen
Las ampollas aparecen con ánimo de reparar un daño causado en la piel como consecuencia de la fricción. Se trata de un mecanismo de defensa traducido en una acumulación de líquido linfático y otros fluidos que dan lugar a una elevación palpable de la capa superficial de la piel o epidermis.
Pueden aparecer por una quemadura o, en el caso que nos ocupa, por una fricción o roce continuo entre la superficie del cuerpo que sería el pie y algún elemento externo como pueden ser las zapatillas, los calcetines o las plantillas. Los lugares más habituales donde suelen aparecen son: en la punta de los dedos, en el arco interno del pie, el talón, las uñas o en las cabezas metatarsales.
Cómo tratarlas y combatirlas
Todo depende del tamaño, del lugar donde se encuentre y de la actividad que estés desempeñando, aunque existen algunos consejos generales que resultan efectivos.
Las ampollas pueden producir dolor, en estos casos es conveniente proceder a su drenaje cuando su tamaño sobrepasa los 6 mm. Si el tamaño es inferior, tan solo bastaría con protegerlas para evitar una posible infección. En el caso de querer continuar con la actividad deportiva, después de drenarla, tendremos que eliminar presión en dicha zona mediante la colocación de fieltros de lana para que moleste lo menos posible al correr.
Para drenar una ampolla necesitarás: suero fisiológico, un apósito de gasa, esparadrapo, una aguja esterilizada, fieltros de lana en el caso de que quieras seguir corriendo y antiséptico. Una vez se haya limpiado y desinfectado la zona, se procederá a punzar la ampolla para que su contenido salga solo por efecto de la gravedad.
También se puede proceder a coser la ampolla, un método bastante popular y práctico. Una vez se ha llevado a cabo su drenaje, se introduce un hilo de lado a lado y a continuación se protege con una gasa. La idea es seguir drenando la ampolla a medida que se va produciendo más líquido en su interior, de forma que no se cierre e impidiendo que pueda formarse de nuevo. De cualquier forma, para evitar su aparición, lo mejor es la prevención y cuidar los pies tras una maratón o carrera de larga distancia.
Cómo cuidar nuestros pies antes de una maratón
Si tienes pensado hacer una maratón o un duatlón consistente en varias pruebas físicas basadas en varias carreras a pie y un recorrido en bicicleta, lo mejor es proteger las zonas donde suelen aparecer las ampollas. Para ello, antes de empezar es conveniente utilizar lociones especiales para endurecer la piel, cremas antirozaduras y colocar apósitos. De igual forma, resulta interesante cubrir el interior del zapato y la superficie del pie con algún antitranspirante o con polvos de talco.