Las verrugas plantares son lesiones bastante frecuentes que aparecen principalmente en verano. El virus que lo produce es el virus del papiloma humano, también llamado VPH, y se basa en una tumoración benigna que brota en la capa superficial de la piel. Si quieres saber más sobre el tratamiento, síntomas y prevención de las verrugas plantares, sigue leyendo y toma nota de algunos consejos para evitar su contagio.
Principales síntomas de las verrugas plantares
Si no estás muy seguro de la aparición de una verruga plantar, ten en cuenta estos síntomas típicos para reconocer esta lesión. Lo primero que hay que saber es que, por regla general, las verrugas no provocan dolor, pero las plantares suelen desarrollarse en los puntos de presión del pie como el talón o el metatarso. De ese modo, al caminar se produce cierta presión sobre la verruga, lo que puede resultar bastante doloroso.
Estas verrugas suelen contener puntos negros que son los vasos sanguíneos que la nutren, tienen una apariencia blanquecina a su alrededor y hacen que la superficie de la epidermis que la rodea se endurezca. Además, como ya hemos indicado, las verrugas plantares suelen concentrarse en zonas concretas: metatarsianos y talón.
Principales fuentes de contagio
El virus del PVH intercepta cualquier lesión por muy pequeña que ésta sea para acceder a nuestro interior. Durante su proceso de incubación, que puede ser de 2 meses a casi dos años, puede no mostrar ningún síntoma, esperando el mejor momento para poder desarrollarse de forma óptima.
Este virus está latente en aquellos lugares con afluencia de personas donde exista calor o donde resida mucha humedad, ya sean piscinas, vestuarios, gimnasios o playas, y es en estos lugares donde suele propagarse y entrar en contacto con la piel con mayor frecuencia.
Algunos estudios han demostrado que más de la mitad de las personas que tienen verrugas plantares tienen entre 5 y 20 años, siendo más propensos los jóvenes entre 12 y 16 años. Por otro lado, parece ser que resulta complicada su manifestación en bebés y niños menores de 5 años. Esto puede deberse al hecho de que los jóvenes aún no han desarrollado sus defensas como un adulto y que suelen ir descalzos más tiempo, lo que aumenta sus posibilidades de contagio.
Prevención y tratamiento
Su prevención radica en la observación y en el uso de ciertas prácticas. Siempre que sea necesario es conveniente evitar el contacto directo con el virus a través del uso de calzado específico y mantener una higiene diaria: lavar los pies con jabón neutro, secarlos bien y aplicar crema hidratante para reducir la entrada del virus a través de grietas o cortes. Un exceso de sudoración también favorece su aparición. En estos casos hay que llevar a cabo un tratamiento específico que solucione dicha patología.
En cuanto al tratamiento de las verrugas plantares, puesto que suelen ser dolorosas, lo que hay que hacer es acabar con ellas, quemándolas mediante el uso de varios métodos eficaces: crioterapia, ácido nítrico, láser, bleomicina o cantaridina. Estas son las alternativas más frecuentes, aunque no siempre funcionan, en cuyo caso habrá que eliminarlas mediante la cirugía.