El hallux rigidus es una de las patologías del pie más comunes que existen basada en la destrucción progresiva de la articulación del dedo gordo del pie denominada metatarsofalángica. Esto se traduce en la imposibilidad de mover el dedo gordo y, en ocasiones, va acompañado de dolor y rigidez. En realidad, se trata de una artritis que afecta por entero a esta articulación y es una de la afecciones artríticas más usuales del pie.
Muchos de los pacientes que padecen esta patología sienten dolor cada vez que llevan a cabo algún tipo de actividad. Suele ser muy molesto, porque además de advertir rigidez e hinchazón, el afectado no puede doblar ni mover el dedo hacia arriba, el simple movimiento puede generar malestar e incomodidad y, dada su deformidad, los zapatos no se ajustan bien. Antes de que esto suceda, la persona aquejada de esta dolencia ha tenido que pasar antes por el periodo denominado «hallux limitus» que supone la pérdida parcial del movimiento con molestias que se suceden de forma intermitente.
¿Por qué es tan importante esta articulación?
Esta articulación resulta trascendental a la hora de correr o saltar, pues ayuda a levantar el talón y dar el consecuente paso. Pese a que, en un primer momento, esta lesión puede no acarrear problemas más serios, es conveniente acudir a un podólogo especialista para dar con un diagnóstico precoz y con el correspondiente tratamiento. Además, la falta de movilidad provoca que la marcha se realice de manera incorrecta, lo que puede derivar en otros problemas como metatarsalgia o fascitis plantar.
A veces no genera ningún tipo de dolor, pero otras sí por lo que es necesario tratarlo con efectividad. Suele tener cabida en personas de edad avanzada y en mujeres, aunque en ocasiones también lo padecen personas jóvenes de ambos sexos.
Causas comunes del hallux rigidus
Puede ser que se hayan producido fisuras en los huesos o un desgaste del cartílago como consecuencia de la práctica de algún deporte. Otros problemas relacionados con los juanetes, los pies planos o, en contraposición, los pies con mucha curvatura también pueden causar esta patología, así como la inflamación que se produce en la articulaciones como consecuencia de un reumatismo o gota, que bien pueden causar una alteración en los huesos que termina afectando a las articulaciones.
Tratamiento del hallux rigidus
En algunas ocasiones se tiene la lesión, pero no hay dolor. Sin embargo, sí puede ser doloroso y es necesario dar con un tratamiento eficaz para acabar con él. Una solución consiste en utilizar unas plantillas deportivas especiales que eviten la flexión del dedo o unas plantillas que se adapten perfectamente al pie para tratar de corregirlo. Las suelas rígidas suelen ser de gran ayuda, aunque también lo es guardar reposo. La cirugía también se contempla a través de la fijación de articulaciones para que la postura sea la adecuada (Artrodesis) o eliminar el cartílago que sobra entre las articulaciones (Queilectomía), si bien este último procedimiento solo tiene cabida en personas de edad avanzada.