Los pies son la base de nuestro cuerpo y es necesario cuidarlos todo el año. Sin embargo, en invierno se han de aumentar las precauciones porque el frío aumenta los riesgos de sufrir ciertas dolencias como los sabañones. Es muy importante obtener la temperatura idónea y seguir unos prácticos consejos que nos llevarán a mantener calientes los pies.
De cualquier forma, hay que tener en cuenta que, cuando el frío en los pies persiste, puede esconder detrás alguna patología, desde una arterioesclerosis o dificultad en el riego sanguíneo hasta fibromialgia, anemia o cualquier otro problema derivado de una mala circulación.
Recomendaciones para mantener nuestros pies a salvo
Hay que utilizar calcetines fabricados en fibras cálidas y naturales como la lana y evitar el calzado que aprieta pues dificulta la circulación.
Para evitar los problemas circulatorios es necesario mover las piernas, especialmente si se trata de personas que han de permanecer mucho tiempo sentadas o de personas mayores. Del mismo modo, hay que evitar a toda costa las fuentes de calor directas como las bolsas de agua caliente e impedir que el pie permanezca húmedo como consecuencia de un exceso de sudoración (en estos casos resulta conveniente cambiarse los calcetines con mayor regularidad).
La deshidratación conduce a un enfriamiento de los pies, de ahí que sea necesario beber agua habitualmente. En cuanto a los alimentos, ni la cafeína ni los lácteos son buenos consejeros pues tienden a aumentar la sensación de frío. En su lugar, hay que añadir a nuestra dieta alimentos que sean ricos en calcio, magnesio y vitaminas K, E y C.
Los contrastes de agua fría y caliente mejoran la circulación de los pies y supone una buena alternativa para hacer cada día. A continuación no está de más utilizar crema hidratante para nutrir la piel, activando al mismo tiempo la circulación con un ligero masaje, y dejar de fumar, ya que la nicotina dificulta el riego sanguíneo.
El peligro de los deportes de invierno
En invierno, muchos amantes del deporte aprovechan los meses de frío para practicar numerosas actividades como snowboard, senderismo, running o esquí, este último uno de los deportes invernales más populares.
A la hora de desarrollar esta actividad es conveniente contar con un equipo de calidad, con calcetines técnicos que ayuden a mantener la temperatura corporal y evacúen la humedad sin llegar a presionar y sin que las costuras den lugar a incómodas rozaduras o ampollas.
En nuestra clínica somos podólogos de esquí y te ofrecemos un servicio personalizado para que sepas cuál es el calzado adecuado y el mejor material que necesita tu cuerpo para evitar cualquier dolencia o lesión y practicar tu deporte favorito con total seguridad.
No cabe duda de que cuando esquías, todo el sistema locomotor se pone en marcha, aunque los pies son los que ejercen mayor influencia al transmitir los movimientos y fuerzas que se quieren llevar a cabo. Pero ciertas anomalías en los pies pueden provocar lesiones futuras e incidir en otras partes del cuerpo como las caderas, las rodillas o las articulaciones. De ese modo, resulta conveniente hacer un estudio biomecánico de la pisada y la postura y modificar convenientemente las botas de esquí que son de uso general para adaptarlas por completo a tus pies.