Callos y helomas provocados por el tabaco

Existen muchas patologías del pie y todas ellas son la consecuencia de algo. Siempre advertimos pequeños indicios de que algo no marcha bien, como dolores, piel descamada, inflamación, rojez, etcétera, y cuando esto sucede, es de vital importancia contar con la experiencia y profesionalidad de un podólogo para que realice el pronóstico más acertado y establezca el tipo de tratamiento más efectivo.

Con el tiempo, fumar puede acarrear serios problemas de salud y, aunque parezca inverosímil, este hábito perjudicial puede influir negativamente en la salud de los pies en la forma en la que aparecen callos o helomas fruto de una mala circulación.

¿Por qué fumar es un factor de riesgo asociado a los callos y helomas?

Fumar reduce el flujo sanguíneo y hace que el oxígeno no llegue con normalidad a los músculos y tejidos. Lo que provoca es una mala circulación que repercute también en los pies. De esa manera, no pueden eliminar las infecciones a las que tienen que enfrentarse e incluso provoca que su curación sea más lenta. La piel aparece como más deshidratada y áspera lo que da lugar a la aparición de helomas o callos.

El cuerpo debe expulsar las toxinas generadas por el tabaquismo mediante la sudoración, pero los helomas pueden ser una barrera que impida eliminarlas. Así, estas toxinas tenderán a acumularse en el heloma, lo que con el tiempo se transformará en una infección. Eso es lo que provoca ese color amarillento tan característico en estas callosidades. Ese hecho junto a la deshidratación y posterior descamación forman parte de las particularidades de los helomas nicotínicos, que no son sino la consecuencia del tabaquismo.

Prevención o tratamiento

Evidentemente para prevenir los helomas provocados por el tabaquismo es necesario dejar de fumar. De esa manera se reducirá bastante el riesgo de padecerlos, aunque otra medida bastante eficaz consiste en llevar una alimentación equilibrada y practicar algún deporte. La obesidad y el sedentarismo no son buenos consejeros y, en el caso que nos ocupa, agravan aún más el problema.

Si la persona ya padece dolores como consecuencia de una callosidad o heloma causada por el tabaco, lo mejor que puede hacer es acudir al podólogo para que valore el problema a través de una exploración exhaustiva y realice el correspondiente diagnóstico. Es muy posible que el tratamiento consista en una quiropodia.

La quiropodia consiste en un tratamiento podológico que elimina la piel que ha sido afectada y que es la provoca dolores o molestias. Este método resulta muy efectivo para tratar toda clase de afecciones en forma de callos, fresados de uñas, durezas, etcétera, y mejora significativamente la calidad de vida de los pacientes. Hay que tener en cuenta que estas molestias pueden alterar la manera de caminar y con ella la postura. Esto sucede porque, tras casa pisada, los puntos de presión se ven alterados, y lo que puede ser una complicación se puede convertir en una lesión. De esa forma, resulta de vital importancia solucionar el problema cuanto antes.

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